Cuando una Voz Cruza Océanos y Toca Tu Puerta: La Historia Detrás de RTM Paraguay
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RTM Paraguay ha sido una constante en la vida de muchas personas en el país sudamericano desde 1994, aunque el ministerio comenzó mucho antes.
Durante años, era solo una voz
Una presencia invisible que viajaba a través de antenas cruzaba océanos, saltaba fronteras y llegaba fielmente a una humilde casa de madera en medio de un campo de yerba mate en el sur de Paraguay.
Para Ernesto Weichselberger, un joven maestro rural de apenas diecinueve años, la radio era mucho más que un aparato: era compañía, era escuela, era una ventana al mundo. Y, sin saberlo, era el primer susurro de un llamado que moldearía toda su vida.
Décadas después, esa voz tendría rostro. Y no solo rostro… tocaría su puerta.
Pero para comprender ese momento, debemos volver a 1964, a las noches tranquilas de Capitán Meza, en el departamento de Itapúa.
Durante el día, Ernesto enseñaba a niños en una pequeña escuela rural. Por la noche, cuando el campo se calmaba y la fatiga invitaba al descanso, encendía su radio.
En aquella época, pocas estaciones AM estaban operativas; la onda corta era el gran puente de la comunicación internacional. A través de ese camino invisible, Ernesto escuchaba emisoras de los Países Bajos, Londres y Estados Unidos.
Entre ellas, una empezó a ocupar un lugar especial en su corazón: TWR (Trans World Radio), transmitiendo desde Bonaire, en las Antillas Holandesas.
Aunque Ernesto nació en Paraguay y es paraguayo, pertenece a una familia de ascendencia alemana. Esa herencia cultural despertó su interés por los programas en alemán, que escuchaba atentamente desde Bonaire.
Desde esa pequeña isla caribeña, los programas se transmitían no solo en español y alemán, sino también en muchos otros idiomas, una clara señal temprana de una visión: llevar el mensaje de Jesús a cada persona en su lengua materna.
El tiempo pasó. Ernesto siguió avanzando, pero la radio nunca perdió su lugar central en su corazón. Esa pasión juvenil no desapareció; se volvió más clara y profunda.
Entonces sucedió algo que solo puede describirse como un encuentro divino.
El 10 de julio de 1968, Horst Marquardt del ministerio ERF (Evangeliums‑Rundfunk), hoy ERF Medien, y presentador de uno de los programas en alemán transmitidos desde TWR Bonaire, llegó a la Colonia Volendam, en el departamento de San Pedro.
No llegó por carretera asfaltada ni por aeropuerto comercial. Llegó en una pequeña aeronave, aterrizando en un campo cercano rodeado de naturaleza.
Al observar el entorno, Horst pronunció una frase simple:
“Si hay una vaca, debe haber una casa cerca.”
Caminó unos metros y encontró una.
Al tocar la puerta, Ernesto Weichselberger la abrió.
Para Ernesto, el impacto fue indescriptible. Ante él estaba el hombre cuya voz había escuchado durante años.
La radio dejó de ser solo ondas. Se convirtió en encuentro.
Ese momento no solo fue emocional; fue profético.
Dios estaba visiblemente conectando a un oyente con una misión.
Al mirar atrás, Ernesto está convencido de que nada fue accidental. Dios lo había moldeado durante más de veinte años antes de convertirse en director de RTM Paraguay, y quince años en ese cargo.
“Cuando Dios llama a una persona, le muestra su vocación y la prepara para ella”, afirma.
Para Ernesto, liderar RTM Paraguay nunca fue un puesto; fue la realización de la voluntad de Dios.
El 31 de enero de 1994, en una tarde calurosa en el salón Manzana de la Ribera en Asunción, se dio el lanzamiento oficial de RTM Paraguay.
Lo que había empezado como una semilla plantada en el corazón de un joven maestro—confirmado años después por un inesperado toque a la puerta—se convirtió en un ministerio nacional.
Desde ese día, RTM Paraguay nunca ha dejado de comunicar el mensaje de esperanza en Cristo.
RTM Paraguay nunca se concibió como un mero canal de retransmisión. Su identidad siempre ha estado centrada en comunicar, no solo transmitir.
“Vivimos en una sociedad llena de palabras, pero a menudo se dice muy poco en realidad”, reflexiona Ernesto.
Desde el principio, el modelo era Jesús: decir la verdad, siempre con amor.
Esta convicción dio forma a valores fundamentales que siguen vigentes: fidelidad a la Palabra de Dios, evitar disputas doctrinales en los programas, mantenerse fuera de la política y siempre hablar por Cristo, nunca contra las personas.
No eran estrategias de marketing. Eran convicciones espirituales.
Doctrina, entendía Ernesto, pertenece a la iglesia local. La política divide. El evangelio une.
Otro pilar fue la transparencia—tanto en la gestión como en el mensaje. Al asumir responsabilidades, Ernesto tomó una decisión importante: delegar la administración financiera a otros, consciente de que muchos ministerios habían sufrido por una mala gestión.
Para él, el liderazgo significaba dar ejemplo.
Ese ejemplo generó confianza. Estaciones de radio abrieron sus puertas. Productores, presentadores y voluntarios se unieron al proyecto. Muchos trabajaron con poco o sin compensación—no por obligación, sino porque creían profundamente en el poder de la radio para transmitir el evangelio.
La radio, comprendían, no es solo un trabajo. Es una vocación.
Otra característica distintiva de RTM Paraguay ha sido la sensibilidad cultural.
La comunicación no se trata de repetir fórmulas. Se trata de entender a las personas, su historia, sus luchas, cómo se sienten y se expresan.
Aquí vuelve a aparecer un principio clave de RTM: llegar a la gente en su idioma de corazón.
Este enfoque guía tanto la producción como la distribución del contenido, a nivel global y local.
En Paraguay, se traduce en programas que conectan emocional, cultural y espiritualmente con la audiencia.
Más de tres décadas después de su fundación, RTM Paraguay sigue adaptándose.
Un ejemplo es Código Vital, un programa de larga trayectoria renovado para responder al entorno mediático actual. Se transmite en vivo una vez al mes por Facebook, mezclando el lenguaje tradicional de la radio con interacción digital.
Recientemente, el equipo de conducción—Liz Acosta, Guillermo Gallo y Pablo Vázquez—salió del estudio para transmitir en vivo desde un evento deportivo intercolegial.
Micrófonos, cámaras y corazones abiertos.
Esperanza llevada a los espacios donde se reúnen los jóvenes.
Durante 25 años, este programa ha mantenido un trabajo constante y consistente en la cárcel de mujeres.
Las mujeres encarceladas han encontrado dignidad, acompañamiento y el mensaje transformador de Cristo. Se han restaurado vidas, se han reescrito historias.
Al final de 2025, el Ministerio de Justicia de Paraguay reconoció públicamente a RTM Paraguay por este trabajo, por su trayectoria y por la seriedad con la que ha traído esperanza a mujeres privadas de libertad.
Al observar toda la historia, podría parecer una serie de decisiones estratégicas.
Pero Ernesto ve algo más.
Ve la mano de Dios.
La historia de RTM Paraguay es, en esencia, la historia de cómo Dios convierte una pequeña pasión en una misión duradera.
Por eso la frase pronunciada en un campo rural sigue resonando:
“Si hay una vaca, debe haber una casa cerca.”
Donde hay casa, hay historia.
Donde hay historia, hay corazón.
Y donde hay corazón, Dios puede sembrar esperanza.
Hoy, RTM Paraguay sigue tocando puertas.
No siempre de madera.
Muchas son digitales.
Muchas son emocionales.
Muchas son espirituales.
Pero el propósito permanece sin cambios:
- Comunicar, no solo transmitir.
- Decir palabras que importan.
- Compartir mensajes que sanan.
- Proclamar verdades que liberan.
