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"Dios está con nosotros: Un llamado a la fe en tiempos de incertidumbre"

Por Esteban Larrosa
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25 de diciembre de 2025

[Tiempo estimado de lectura 3 minutos]

¡Quién lo diría! Hemos llegado a la época de "las fiestas", como solemos llamarlas en esta región, ese momento del año cargado de ajetreo, distracciones y una mezcla de emociones. Sin embargo, este fin de año no solo trae consigo las luces y los villancicos, sino también un hervidero de tensiones: violencia creciente en el mundo, tambores de guerra resonando en nuestra región y un panorama económico que nos deja sin aliento. Pero, en medio de todo este caos, hay algo que no debemos perder de vista: el verdadero motivo de nuestra celebración.

Es ahí donde las palabras del profeta Isaías cobran una relevancia extraordinaria, recordándonos que, incluso en los momentos más oscuros, hay esperanza. Isaías, hablando a un líder temeroso, falto de fe y alejado de Dios, entregó un mensaje poderoso que hoy resuena con más fuerza que nunca:

"El Señor mismo les dará la señal. ¡Miren! ¡La virgen concebirá un niño! Dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel (que significa “Dios está con nosotros”)." (Isaías 7:14, NTV)
Esta señal no solo marcó un momento en la historia, sino que también es un llamado eterno a la fe y a la paciencia. Isaías deja claro que el cumplimiento de esta promesa no sería inmediato. El pueblo debía esperar:
  • Primero, a que la virgen gestara y diera a luz al niño, un proceso que tomaría unos 9 meses.

  • Luego, a que el niño creciera lo suficiente como para discernir entre el bien y el mal, lo que podría llevar entre 2 y 4 años, según algunos comentaristas.

En otras palabras, Dios desafió a ese líder –y nos desafía a nosotros hoy– a confiar en su plan y a esperar con paciencia.

Sin embargo, vivimos en un tiempo marcado por la inmediatez. Estamos acostumbrados a las respuestas instantáneas, a los resultados rápidos, a que la tecnología y la inteligencia artificial nos den soluciones en cuestión de segundos. Pero Dios no opera bajo el reloj de nuestra generación. Él no tiene prisa. Su plan sigue un curso perfecto y nos invita a confiar en su tiempo, aunque para nosotros sea difícil esperar.

Esta Navidad, mientras el mundo sigue rugiendo con sus "dos tizones humeantes" –esas amenazas constantes que buscan distraernos y debilitarnos espiritualmente–, Dios nos recuerda que su promesa sigue en pie: "No prevalecerán" (Isaías 7:7). Estos tiempos de incertidumbre nos desafían a permanecer firmes, a no dejarnos vencer por el miedo ni por las circunstancias, y a recordar que Emanuel, Dios con nosotros, es nuestra mayor fortaleza.

Dios no promete que seremos eximidos de las tormentas, de las pruebas o de las amenazas que intentan destruir nuestra fe. Pero sí nos asegura algo mucho más poderoso: Su presencia. No estamos solos. Su compañía nos da la fuerza para resistir, para enfrentar cada desafío con fe y para salir victoriosos, no por nuestras fuerzas, sino por su gracia.

Mientras celebramos esta Navidad, quizás enfrentando nuestras propias batallas espirituales, preocupaciones económicas o temores por el futuro, recordemos esta verdad eterna: Dios está con nosotros. Su promesa no es un escape del sufrimiento, sino una invitación a confiar en Él en medio de cualquier circunstancia.

¡Detente por un momento! Reflexiona y haz una pausa en este ajetreo de fin de año. ¿Qué lugar ocupa tu fe en medio de las dificultades? Esta Navidad, permite que Emanuel –Dios con nosotros– llene tu vida de esperanza, paciencia y confianza. Recuerda: si crees, prevalecerás. ¡Toma este mensaje como un regalo que puede transformar tu perspectiva y fortalecer tu espíritu!

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